Ir al contenido principal

Cirugía de tiroides

Ablación por radiofrecuencia del nódulo tiroideo

La ablación por radiofrecuencia reduce el volumen de los nódulos tiroideos benignos con una aguja guiada por ecografía, sin incisiones y de forma ambulatoria.

Ablación por radiofrecuencia (RFA)

Tratamiento de nódulos tiroideos benignos sin cirugía

La ablación por radiofrecuencia (RFA) es un procedimiento mínimamente invasivo que trata los nódulos tiroideos benignos mediante calor. Con guía ecográfica, se introduce en el nódulo una aguja-electrodo delgada que genera calor y destruye el tejido del nódulo de forma controlada. Con el paso de los meses, el cuerpo reabsorbe el tejido tratado y el nódulo se reduce.

Es una alternativa a la cirugía para pacientes con nódulos benignos que causan síntomas o problemas estéticos, porque conserva la glándula, no deja cicatriz y generalmente no requiere tratamiento hormonal posterior.

Dr. Juan Carlos Forero TurcaContenido médico revisado por el Dr. Juan Carlos Forero Turca, cirujano de cabeza y cuello. Actualizado: octubre de 2026.

Ilustración de la glándula tiroides en el cuello para tratamiento de nódulos con radiofrecuencia
La tiroides se ubica en la parte anterior del cuello, delante de la tráquea.

En resumen

  • Para nódulos benignos confirmados con dos citologías o con una citología y ecografía de muy bajo riesgo.
  • Se realiza en forma ambulatoria con anestesia local; dura entre 20 y 60 minutos.
  • Reducción de volumen habitual de 50 a 80% al año.
  • Conserva la función tiroidea en la gran mayoría de los pacientes.

¿Quién es candidato a la radiofrecuencia?

  • Nódulos tiroideos benignos demostrados por citología (Bethesda II), idealmente en dos punciones, o con ecografía de muy baja sospecha.
  • Nódulos que producen síntomas: sensación de cuerpo extraño, molestia al tragar, presión en el cuello o tos.
  • Nódulos visibles que generan inquietud estética.
  • Nódulos autónomos ("calientes") seleccionados que producen hipertiroidismo leve.
  • Pacientes que no desean o no pueden ser operados.

No se recomienda en nódulos sospechosos de cáncer, salvo protocolos muy específicos, ni en bocios con extensión al tórax. Lea cuándo es preferible la cirugía de tiroides.

¿Cómo se realiza el procedimiento?

El paciente está acostado con el cuello ligeramente extendido. Se aplica anestesia local en la piel y alrededor de la cápsula de la tiroides. Bajo visión ecográfica continua, se introduce el electrodo y se trata el nódulo por zonas con la técnica de "disparo en movimiento", que distribuye el calor de forma uniforme. El paciente permanece despierto y puede hablar, lo que ayuda a vigilar la voz durante el procedimiento.

Al terminar se aplica compresión y frío local, y el paciente permanece en observación entre 30 y 60 minutos antes de ir a casa.

Resultados esperados

La reducción del nódulo es progresiva: se nota desde el primer mes y continúa durante 6 a 12 meses. En promedio se logra una disminución del volumen entre el 50 y el 80% al año, con mejoría de los síntomas en la mayoría de los pacientes. Algunos nódulos grandes pueden requerir una segunda sesión. El seguimiento se hace con ecografía a los 1, 3, 6 y 12 meses.

Recuperación y efectos secundarios

La mayoría de los pacientes retoma sus actividades al día siguiente. Puede haber dolor leve, sensación de calor o inflamación local por algunos días. Las complicaciones son poco frecuentes e incluyen hematoma, cambios transitorios en la voz y, raramente, alteración de la función tiroidea. Conozca más sobre el nódulo tiroideo y nuestra guía sobre tratamientos mínimamente invasivos de la tiroides.

Radiofrecuencia frente a cirugía

  • Incisión: la radiofrecuencia no requiere incisiones; la cirugía sí, salvo la vía transoral.
  • Anestesia: local en la radiofrecuencia; general en la cirugía.
  • Función tiroidea: la radiofrecuencia la conserva en casi todos los casos; la tiroidectomía total requiere levotiroxina.
  • Diagnóstico: la cirugía permite estudiar todo el nódulo; por eso la radiofrecuencia solo se usa cuando la benignidad está bien establecida.
  • Resultado: la cirugía retira el nódulo de inmediato; la radiofrecuencia lo reduce de forma progresiva.

Preparación para el procedimiento

Se solicitan ecografía reciente, citologías previas, pruebas de función tiroidea y tiempos de coagulación. Si toma anticoagulantes o antiagregantes, se define con su médico si deben suspenderse. El día del procedimiento conviene asistir con acompañante, ropa cómoda y sin collares. No se requiere ayuno prolongado, aunque se recomienda una comida ligera.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre ablación por radiofrecuencia

¿La radiofrecuencia elimina el nódulo por completo?

Generalmente lo reduce de forma importante, aunque suele quedar un pequeño remanente cicatricial que no causa síntomas.

¿Duele?

Se usa anestesia local; la mayoría de los pacientes describe una sensación de calor o presión tolerable.

¿Voy a necesitar levotiroxina?

En la gran mayoría de los casos no, porque se conserva el tejido tiroideo sano.

¿El nódulo puede volver a crecer?

Algunos nódulos pueden recrecer con los años, sobre todo los muy grandes; en ese caso se puede repetir el tratamiento.

¿Puedo tratar un nódulo con cáncer?

La radiofrecuencia está indicada principalmente para nódulos benignos. Los nódulos con sospecha de cáncer se evalúan para cirugía.

¿Necesitas una consulta?